Dubai 2070
Lunes
Recibo un mail de una bailarina del Colón en el que adjunta sus honorarios por una función especial que hizo hace pocos días. Leo todo el contrato y me quedo pensando si le tengo que responder que lo ha mandado al destinatario equivocado. También pienso lo que podría hacer con esa información privilegiada: desde publicarla sin filtro hasta pasársela a algún colega que le podría servir como fuente para una investigación.
Al final del día, no hago nada.
Los lunes tengo dos horas en las que estoy completamente solo en la casa nueva. Me quedo mirando por las ventanas tratando de descubrir nuevos horizontes, cómo el sol hace su camino, los departamentos aledaños, las ventanas que se abren y se cierran. Los sonidos, los ritmos urbanos del nuevo vecindario.
Desde un piso 8 se pueden ver muchas terrazas, el color verde de las membranas, las ropas que flamean buscando secarse.
Algunas primeras observaciones me permiten concluir que:
1) La ciudad está muy pintada de amarillo
2) Las membranas deberían ofrecer otros colores además del rojo y el verde.
3) Las paredes descascaradas, producto de un mantenimiento precario, producto también de una situación económica que siempre invita a postergar la reparación, afean la ciudad de una manera considerable.
4) Sería interesante cruzar los presupuestos de inversión en salud mental de los hospitales públicos con créditos para inversión en fachadas y terrazas coloridas.
Al final del día, no hice nada más que pensar.
Martes
Escucho conversaciones en el colectivo 62 rumbo a la escuela de Benito. Dos chicas jóvenes hablan sobre sacar la ciudadanía italiana, celebran la coincidencia de que las dos tienen abuelos que vinieron de Sicilia, cuentan anécdotas de sus antepasados, de lo que les decían, de cómo hablaban, de esa entrega de cariño a veces mezquina que entregaban los abuelos que huyeron de la Segunda Guerra y llegaron a esta tierra.
Parecen amigas recientes, nunca termino de entender si vienen de la UCA o de la sede Paseo Colón del CBC.
Me quedo con una frase que dicen que me parece genial pero no entiendo: “Perón es el chocolate Dubai”.
A veces no hay que entender todo, hay que quedarse con la sensación sonora, con la intuición de que hay un concepto elaborado por otro que es bueno. Una vieja canción dice: los sueños que no puedo recordar son las canciones que no pude componer.
Perón es el chocolate Dubai.
Esa es mi única anotación en el diario de esta semana
Miércoles
Hay días para quedarse a mirar
Hay días en que hay poco para ver
Jueves
Desde mi ventana siempre veo a un tipo que sube a fumar a la terraza de un edificio de la calle Bolívar. A veces se le suma algún compañero, pero es fácil darse cuenta de que siempre prefiere estar solo.
Es un cigarrillo y algunos minutos más. A veces son dos los cigarrillos. Un recreo mental, una pequeña vacación.
En el edificio vecino siempre flamean sábanas de dos plazas, como si las cambiaran todos los días.
Conversaciones del barrio.
Un repartidor de Mercado Libre llama a un vecino que no está en su casa para recibir el paquete. Le indica que lo deje en el chino que está a dos casas de la suya.
Los supermercados chinos han evolucionado notablemente en su relacionamiento con la comunidad local. Es cada vez más habitual escuchar como interactúan con los clientes, hacen chistes, demuestran cierta picardía (que quizás siempre estuvo ahí pero no la podían demostrar).
Hace algunos años, los chinos elegían cobrar un extra por las bebidas frías, un plus heladera. En algún momento entendieron que era una actitud mal vista, hasta descortés, y ahora no solo no te cobran, sino que tienen las heladeras más frías que en cualquier otro supermercado de cadena.
Viene una época hermosa del año: pasar por el chino a buscar una lata de cerveza helada.
El camino de esta amistad naciente que tiene como punto de partida la derogación del plus heladera se cierra en el Mundial 2070, cuando el 9 titular de Argentina sea el nieto de un supermercadista chino.
Se jugará en Dubai.
Viernes
El tipo que sale a fumar a la terraza me hace acordar a la época de la pandemia, cuando salia a dar vueltas con el auto y después me quedaba encerrado en la cochera, en el tercer subsuelo, escuchando la radio. Comparo dos escenas antagónicas: un tipo en una terraza, a la altura de un quinto piso, mirando el cielo, con otro encerrado en una cochera, en un tercer subsuelo.
Sin embargo, son el mismo tipo. Y creo que no lo saben.
Dejamos acá.
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El que quiera conversar, responde este mail y mi secretaria me pasa los mensajes.
Por último, dejo una canción para escuchar con los parlantes bien abiertos. El que encuentre el chiste me escribe.
Y termino con esto: Santiago Miramón se ha ocupado de armar una playlist con todos los temas que voy subiendo. La encuentran en este link.
Nos vemos la próxima.







Cuando dejé de fumar extrañé la excusa para escapar al silencio, ahora me voy a caminar. Otros tienen perro
"Hay días para quedarse a mirar
Hay cosas que prefiero no mirar
Hay días en que hay poco para ver
Hay otras que al mirar no pude ver"
Es solo una cuestión de perspectiva del observador